viernes, 23 de noviembre de 2007



REVIVIENDO



Un par de chombas, dos blusas, los jeans y una chaqueta para esos fríos inesperados eran el equipaje exacto para salir ese comienzo de primavera. Es verdad que quebrar el año con una semana fuera de la realidad constituye un regalo y la idea era no gastarse en un viaje largo. A la vuelta de la esquina, como decían los abuelos, encontramos el lugar.

Al borde de la quinta región, con suaves elevaciones.


Tenía la calidez de la primavera, añosos árboles que con el viento de la temporada esparcían diversos aromas perdidos, pero nunca olvidados. Mansos animales se desplazaban libres entre fuentes cantarinas y cuarzos rosados que daban al entorno un halo mágico.


Retornar a ese hábitat natural fue el perfecto remedio para sacarse las costras de reventones, salpicaduras y pinchazos que suele plasmar este Santiago en los capitalinos como venganza por la invasión de cemento, el trueno de las máquinas y la oscuridad de su cielo.


Unas empanaditas hechas en casa, una cabalgata, un pie de cueca, el aroma de los buenos tintos, un karaoke, una noche estrellada y otra lluviosa, caminos serpenteantes, colores radiantes, pavo real, la pachamama… todo junto.


El reencuentro con el sonido de grillos y aves nocturnas reemplazó la placidez artificial de un ravotril. Qué rico ese regalo a mitad de año, es energía pura para el espíritu, para el cuerpo y mente, para seguir caminando. Todavía queda 2007, tareas pendientes, trámites inconclusos y deberes pero ya no parecen tan odiosos… verdad?

3 comentarios:

s u m i k o dijo...

que envidia!
hace rato que no escucho grillos, ni siento el aroma de los eucaliptus, ni me columpio, ni escucho el mar.
buena pausa.

Nelda y Álvaro dijo...

tienes la sabiduría de aprovechar esos momentos... como lo haces?

te quiero

Nelda y Álvaro dijo...

AHORA, PENSABA EN TI MAMÁ... ERES GENIAL!!! TE QUIERO TANTO. ERES MI MODELO DE MUJER, ME ENORGULLECES.

N.-