
Tacos de invierno
Tap..tap...tap.. tap
Recuerdo el sonido del taconeo de diversos pasos. Me entretenían en una niñez sin televisión, con inviernos lluviosos y oscuros mirando el pequeño patio de luz desde una puerta ventana. Unos arrastrados, se deslizaban con esfuerzo junto con el tope del bastón. Sin ver lo podía imaginar, don Abelardo, refugiado de guerra, con su sombrero de ala ancha y su abrigo de tweed, grueso y largo.
La ventana que miraba a la calle permitía visualizar sólo el perfil de la frente de los paseantes, pero en días de mayo se convertía en un desfile colorido de paraguas. Unos tacones rápidos y vigorosos descubrían a la señora Amelia, que jamás se bajó de sus zapatos puntudos con taco aguja, tenía un puesto de fruta en el Mercado central y lo vigilaba desde el faro de sus tacones.
También podía reconocer a Don Arturo, con su pinta tanguera, sombrero al ojo, su típico impermeable y peinado con gomina, una clase de gel que permitía mantener el pelo casi como una gorra apegada y brillante. Calzaba zapatos con estoperoles y al pisar los ladrillos del pasaje resonaban con un eco. Miraba de reojo detrás de la visera, los vecinos decían que era detective. Un asesinato en el barrio confirmó el rumor.
Las zapatillas de casa delataban a la señora Lucero, con sus gatos blanco y negro. Los sacaba en las pausas silentes en que la lluvia se detenía, para que hicieran " sus necesidades". Un andar apurado, casi trotando nos era familiar. Nuestro padre que almorzaba en casa y también en esos días de agua, como todos los caballeros cubría su cabeza con un sombrero pero el sonido de su caminata era más apagado, usaba una especie de cubrezapatos de goma para proteger el calzado
3 comentarios:
te quiero tantoooooooooo
ya te lo dije.
amé los paraguas.
los imaginé como en el cine.
con esos bordes negros arriba y abajo, cortando la imagen.
borrosos, con gotas saltando.
en cámara lenta...
pero es efecto de una cabeza que ve mucho... en general.
gracias por escribir, al fin!!!
Muy bueno todo! con un dejo a oscuridad algo inquientante.
felicitaciones!
esperaré nuevos escritos,
un beso,
gabo
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